Rizartrosis

La artrosis del pulgar o rizartrosis se produce en la base del pulgar, entre el primer metacarpiano y el hueso trapecio, por la degeneración del cartílago que recubre la articulación. Este cartílago ayuda a que las articulaciones se deslicen suavemente. Cuando se deterioran los huesos se frotan entre ellos causando una lesión y dolor. Es una afectación progresiva y crónica. Es muy frecuente con la edad y mayoritariamente en la mujer.

Esta afectación puede desarrollarse con dolor moderado o fuerte, depende de la persona y de su profesión, pero finalmente es una lesión muy incapacitante para la vida diaria, ya que se ve afectada la función de pinza y prensa de la mano tan necesaria para cualquier actividad normal.

Normalmente los pacientes no son conscientes del problema que tienen en la mano, solo notan un dolor, o toman algún antiinflamatorio. Pero es un tipo de lesión que debe tratarse lo antes posible para poder solucionarlo antes de que se produzca una lesión.

Puede ser debido a lesiones anteriores como esguinces o fracturas que deterioran el cartílago, a una predisposición genética, a movimientos repetitivos y abusivos en nuestro trabajo o práctica deportiva, o incluso al uso del teléfono móvil.

Los síntomas más habituales son dolor a la hora de realizar algún movimiento o alguna actividad, como por ejemplo girar una llave o abrir una puerta, que con el tiempo persiste con el reposo. También la dificultad para sujetar objetos, la inflamación y rigidez de la articulación, el rango de movimiento limitado.

El diagnóstico en general es clínico, se realiza una exploración física y una radiografía simple, donde se puede observar el deterioro de la articulación.

El tratamiento es preferentemente conservador, basado en la utilización de antiinflamatorios, utilización de una férula para restringir el movimiento de la articulación y de ese modo dar reposo a la articulación, se puede utilizar por la noche y durante el día por momentos, y lo más importante es empezar cuanto antes la rehabilitación con un fisioterapeuta. El tratamiento quirúrgico es adecuado siempre que el tratamiento conservador no haya tenido efecto, mediante prótesis, fijación de la articulación (artrodesis), o resección del trapecio con reconstrucción de los ligamentos.

Pide cita