Con bastante controversia, los eSports se han convertido desde hace unos años en una disciplina deportiva más. Muchos gamers profesionales llenan estadios y tienen salarios estratosféricos: como ejemplo, el coreano Lee “Faker”,  el mejor jugador profesional de League of Legends (LoL) de todos los tiempos acaba de firmar un contrato por 7 millones de € anuales. Y de hecho, cualquier jugador de la League Championship Series puede ganar un mínimo de 2.000€ al mes.

Como en cualquier otra práctica deportiva, los gamers destinan muchas horas de su jornada al entrenamiento. En un partido de esta LoL, se pueden llegar a los 10.000 clicks de ratón. Muchos juegan más de 10 horas diarias, sin estar preparados para soportar tanta carga. Si no se realiza esta práctica de manera correcta, es cuestión de tiempo que empiecen a aparecer lesiones en brazos, espalda o cuello.

El catalán Antonio “ReventXz” se vio obligado a retirarse hace unos años por una rotura fibrilar en el músculo extensor del antebrazo. Fear “Loomis” o Hai Lam también tuvieron que retirarse por diferentes lesiones en las extremidades superiores.

Las lesiones más habituales

Las lesiones en manos y muñecas son las más comunes entre estos ciberatletas.

  • Tendinitis: provocada por los movimientos repetitivos. El dedo que más trabaja y se ve afectado suele ser el pulgar (como explicaremos en el síndrome de De Quervain), pero la tendinitis también puede afectar a los tendones de cualquier dedo u otras zonas como el codo.
  • Síndrome de Quervain: es la tendinitis más habitual en el dedo pulgar, muy utilizado en este tipo de juegos. El movimiento repetitivo del pulgar en los joysticks (o también en el uso de smartphones, por eso se habla de whatsappitis) hace que se inflame la vaina que envuelve el tendón abductor largo y extensor corto del pulgar, lo que provoca un dolor agudo e intenso.
  • Síndrome del túnel carpiano: una presión excesiva en el nervio mediano  de la muñeca provoca esta patología tan habitual. Este nervio da sensibilidad y movimiento a partes de la mano, por lo que si se ve afectado, puede provocar entumecimiento, debilidad, o daño muscular en la mano y los tres primeros dedos, sobre todo por la noche. 
  • Epicondilitis: el famoso “codo de tenista” se ve en muchos juegos de realidad virtual, por los movimientos constantes de la muñeca en extensión y supinación del antebrazo. Esto provoca una fricción del epicóndilo y genera microroturas fibrilares. Se caracteriza por un dolor punzante en la cara externa del codo.
  • Compresión del nervio cubital: la flexión mantenida del codo puede provocar la compresión de este nervio, con un entumecimiento y debilidad en los dedos.
  • Rizartrosis: es una artrosis en la unión del pulgar con la muñeca, que puede generar incapacidad funcional, rigidez, déficit de fuerza y dolor.
  • Bursitis: es la la inflamación de la bursa en el antebrazo, la muñeca, el codo o la palma de la mano.

Por lo general, y en función de la gravedad, cualquiera de estas lesiones podrá tratarse de modo conservador: con reposo, férula de estabilización, cambio de la técnica para corregir el gesto y combinar con ejercicios excéntricos e isométricos para facilitar el deslizamiento de los tendones y fortalecer los tejidos blandos.

Más allá de la inflamación en tendones, pueden llegar a producirse roturas fibrilares, que deberán tratarse con rehabilitación y reposo, ya que si no pueden llegar a producir lesiones crónicas. Estas sí que llegan a necesitar cirugía y provocar una disminución de funciones como la extensión, la flexión, la supinación o la pronación de las articulaciones.